Hace tiempo oí a un militar (¡cuando no!) decir que aborrecía las películas de ciencia ficción o con elementos fantásticos, porque, como decía él, en el momento en que veía a un hombre volar, para él la historia ya se reducía a meros cuentos aptos sólo para infantes o mentes débiles...



Yo en cambio me confieso absoluto partidario de esa clase de historias (y no es que abomine de las historias que se apegan 100% a lo que conocemos como realidad), porque esos elementos que a otros les parecen perturbadores, a mí, no solo me enganchan, si no que me han demostrado una incontable cantidad de veces, que no son más que ropajes, y luces de artificio, usados para dar un punto de vista diferente o disfrazado de problemas y situaciones con las cuales nos topamos en el quehacer diario, (todo eso claro, si usted es de los humanos, que de vez en cuando, se toma el tiempo, para hacerse las grandes interrogantes: ¿quién soy?, ¿adónde voy?, ¿influiré de algún modo en la sociedad en la que me desenvuelvo?, ¿es ésta toda la vida que hay?, ¿por qué tenemos la capacidad de ser malos o buenos?, etc., etc.)



Y de ese modo me fui a ver District 9, una película cuyo único antecedente conocido por mí, fue que era "apadrinado" por Peter Jackson (El de la trilogía de El Señor de los Anillos), y lo que vi desarrollarse ante mis ojos fue un despliegue inusitado de escenas de acción, de escenas con mucho gore, de escenas fantásticas, muchos, muchos extraterrestres, pero que tenía algo más que solo eso, tenía una historia y moraleja de fondo.




La historia comienza con el arribo de una gigantesca nave espacial que se mantiene flotando sobre Johannesburgo. Después de un tiempo, son sacados de ella una cantidad importante de aliens, cuyo aspecto insectoide, provoca que sean llamados despectivamente como "langostinos" (prawns), para ser reubicados en una especie de guetto, justo debajo del espacio sobre el que levita la nave especial.



Planes son desarrollados para reubicar a la población alien hacia otro distrito, con el fin de controlarlos mejor, mientras lo que busca una compañía internacional, encargado de vigilarlos y controlarlos, es el modo de hacer la ingeniería reversa de modo de aprovechar la tecnología alien de vuelo y armamentos, ya que la misma tiene un "seguro" y es que sólo funciona con ADN alienígena...




Así las cosas, Wikus Van der Merwe, un burócrata de medio rango de dicha multinacional es ascendido y encargado como el notificador y desahuciador de las criaturas, y mientras cumplía esta función es infectado con un combustible alien, (al parecer de origen orgánico), que poco a poco empieza a transformar su cuerpo en una entidad alienígena (claras alusiones a los films de La Mosca). Es entonces cuando Wikus, comienza a experimentar en carne propia lo que en realidad es ponerse en otros zapatos y experimentar todo el dolor y la tragedia que los seres humanos estaban ejerciendo en contra de los aliens.



Obviamente siendo la ciudad escogida Johannesburgo, y ya que hablamos de un guetto alien, las referencias a un reciente pasado son más que sutiles, pero extraña ver (¿realmente?) como los que hasta ayer eran los marginados y separados, ahora se refieren con los mismos adjetivos y otros peores a los nuevos "inmigrantes". Esto por sí solo ya nos hace mirarnos en el espejo y ponernos a pensar si realmente nosotros seríamos mejores que ellos en una situación similar...



Un reparto de absolutos desconocidos, desde el director Neill Blomkamp, (de quien ahora estaré pendiente), hasta los secundarios muchos de ellos actores debutantes, incluido el principal Wikus (Sharlto Copley), quien ha demostrado estar a la altura de esta historia, y a quien vemos cambiar desde un despreocupado burócrata, haciendo aquello que ha hecho toda su vida, pasando por la angustia de saberse perseguido y "diferente", hasta tomar conciencia y ver más allá de sus propios intereses y necesidades, y actuar en forma (super)heroica, aún a costa de él mismo. (Por cierto Pitt y otros como él deberían tomar nota de la actuación de este intérprete).



Aunque el inicio y el final de la cinta son contados en forma de documental (mockumentary, que le dicen en inglés), estos segmentos son siempre informativos y están tan bien hechos y editados, que no te sacan del hilo de la historia, y más bien son usados para dar más luces desde diferentes puntos de vistas (errados o no), sobre la vida y el destino final del protagonista.





Ya dije antes que hay mucha violencia y gore en la cinta, pero en este caso particular son solo medios, para contar una historia y nunca un fin en si mismo. Los efectos especiales, si bien no son de última generación son lo bastante buenos para contarnos la historia, el diseño de unos aliens, que hablan un leguaje que a nosotros nos parecen gorgoteos, y que sin embargo dado el tiempo transcurrido, son perfectamente entendibles para los humanos, así como los aliens entienden el nuestro. La moraleja final es que a veces tenemos que perder todo lo exterior que creemos que nos hace humanos, para encontrar en el fondo de nosotros nuestra humanidad.


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