Monday, November 12, 2007

Pasaje Peatonal Pérez Velasco

El domingo 11 de noviembre de 2007, por fin se ha entregado el pasaje peatonal de la Pérez Velasco que une a las calles Comercio y Evaristo Valle.


En la foto de al lado se puede apreciar el extremo del pasaje que da a la calle Comercio. Dos cosas negativas saltan a la vista en esta toma, la primera es que este extremo del pasaje afectará a la vista arquitectónica del edificio en donde están el Lido Grill y la librería Dismo. La segunda es que la Alcaldía (o quienes hayan estado involucrados), solo alcanzaron a maquillar la esquina del edificio opuesto al anterior, pintándolo de azul y dándole su manita de gato, pero solo a la esquina donde desemboca el nuevo pasaje. (por si acaso, hay que hacer clic en cada foto para poder apreciar una versión mayor de cada imagen, y luego le dan un clic al botón de atrás o de "back", de su navegador).


Desde la parte sur, se observa al pasaje en una mejor forma, al menos durante el día. Durante todo el domingo el puente fue cruzado (en algunos casos, varias veces) por toda clase de personas, parecía que toda la ciudad de La Paz se volcó a conocer el nuevo pasaje peatonal y a admirar un paisaje pocas veces antes visto por el común de la gente, tanto hacia el norte de la avenida Montes, como la vista sobre la San Francisco y alrededores. Si de algo no cabe duda, y contrario a otras voces agoreras, esta pasarela peatonal SI va a ser usada y mucho.


Esta es una vista del pasaje que da a la calle Evaristo Valle, aunque para mi persiste la duda, de como realmente acabará quedando la calle, porque al parecer la misma no ha quedado del todo habilitada y persiste la duda de si los comerciantes gremiales la tomarán del todo y lo que es peor permanentemente o si solo quedara como un pasaje peatonal.


Esta es una vista del pasaje a nivel del suelo y desde la parte norte del mismo, y aunque efectivamente ahora ya no se presentan embotellamientos en este sector, donde los carros pasan más o menos fluidamente, desde el mismo pasaje no he dejado de observar que los mismos -los embotellamientos-, se han trasladado a dos puntos, al área frente a la Iglesia de San Francisco y al sector de la avenida Montes en el lugar en el que se une a la calle Ingavi.


Aquí se puede apreciar mejor el impacto negativo que la pasarela ha causado en la entrada a la calle Comercio, al bloquear la vista de los edificios del sector. Además queda otro hecho preocupante, y es que a ambos lados del acceso desde la calle Comercio hacia el pasaje, han quedado dos accesos bastante estrechos, y queda la duda si los antisociales no harán de estos sitios lugares peligrosos por los cuales transitar de noche resulte riesgoso, habrá que esperar y ver que es lo que acontece al respecto.


Esta es una vista nocturna des el lado norte de la pasarela, y al menos por la noche adquiere un mejor aspecto,




Aquí estoy yo, dando la espalda a San Francisco, en el pasaje en el que me ha agradado, después de todo, permanecer la tarde del domingo, y donde pude apreciar innumerable cantidad de gente que al parecer tuvo la misma idea que yo, ir a estrenar la obra que vimos trabajar por tanto tiempo, parejas de enamorados, esposos jóvenes y viejos, con hijos o no, con sus mascotas, grupos de jóvenes, niños, ancianos, mujeres emabarazadas, gente de diferentes clases sociales, de todos los caminos y estratos de la vida, sin faltar por supuesto los infaltables comerciantes que ofrecían jugos, refrescos, algodones de azúcar y otras golosinas, para mi fue interesante además del paisaje observar a la gente, y lastimosamente debo decir que no faltan aquellos que parece que su único norte en la vida al pareces es averiguar que tanto se tardan en destruir las cosas que otros construyen con tanto esfuerzo.


Esta es otra toma nocturna y una de las mejores fotos que tomé el día en cuestión. Bueno, La Paz ya tiene otra cosa nueva para mostrar a sus habitantes y visitantes, sólo hay que esperar y desear que los aspectos positivos realmente sobrepasen a los negativos de esta obra, y que ojalá y dure mucho el pasaje y no tengamos que estar oyendo de aquí a poco, que la obra ya muestra deterioros. Espero sinceramente que todo resulte para bien.






Tuesday, October 30, 2007

Mi Tía Emma

El primer recuerdo que tengo de mi tía Emma, es de cuando era un niño de 4 años y mi abuelo me bajaba de su casa a la casa de mi madre, y en el camino pasamos por donde, en ese entonces, vivía mi Tía Emma, cerca a la Av. Buenos Aires. Ella le rogó a mi abuelo que me dejara con ella y mis primas, pero mi abuelo no quiso, tal vez en parte porque no sentía tener el consentimiento de mi madre para hacer eso.
Esa es la primera vez que me pude dar cuenta de que ella me quería. Así como pude atestiguar luego, en cada ocasión (generalmente en las vacaciones escolares o en fin de año) en que volvía a La Paz, en los primeros años en que eso ocurría, a pesar que llegaba casi siempre a casa de mi tía Bertha, y era allí donde “oficialmente” deberíamos quedarnos, yo no veía la hora de dirigirme a la casa de mi tía, donde siempre me sentí una persona apreciada.
Ella siempre sabía cómo hacerme sentir como si fuera alguien muy especial, al menos es lo que recuerdo, a mis hermanos también les quería, pero siempre sentí que a mi me quería un poquito más. Cuando llegaba a su casa, me recibía con alegría e inmediatamente me servía alguna delicia para mi paladar, así como la infaltable –en su casa- taza de café acompañada de una marraqueta crocante, que solía salir de una latita de galletas en las que guardaba el pan y de la que bromeando le solía decir que era una lata “mágica”, porque nunca le faltaba el pan; y la lata no era muy grande que se diga.
Aparte de la delicia y el café que me servía, a continuación solía poner a mi disposición toda la colección que tenía guardada de historietas. Estas incluían como no las revistas del Pato Donald, del Tío Rico, del Ratón Mickey, que eran las que interesaban también a mis hermanos, pero a diferencia de ellos yo me devoraba también las otras que ellos no solían leer, Joyas de la Mitología, Vidas Ilustres, Vidas Ejemplares y Epopeya. Títulos en los cuales en forma de historieta se contaban las biografías de personajes célebres, de los santos, de eventos épicos y de la mitología de diversos pueblos del mundo. Así es que gran parte de lo que ahora sé proviene en gran parte de ahí.
Volviendo al tema, lo que puedo decir de ella es que fue una persona de carácter, que se las supo apañar para sacar adelante a mi primo Renny y a sus tres hermanas. Poco o casi nada se de su infancia, lo poco que pude recolectar a fuentes no siempre confiables o a veces reluctantes a recordar esos tiempos me dijeron que tanto ella como mi padre estuvieron por un tiempo viviendo en un estado de abandono, y que ella hizo todo lo que pudo por mantenerse a ella y ayudar en lo que podía a mi padre.
Tiempo después conocería a mi tío René con quien tuvo a sus cuatro hijos, aunque lastimosamente tiempo después, él caería enfermo y moriría dejando así a mi tía con la tarea de velar por su familia.
Trabajó como modista, por mucho tiempo, y más tarde conseguiría un trabajo como asistente en un kindergarten, trabajo en el que se mantuvo hasta que se jubiló.
Ella era muy estricta, en su casa, tenía su lado amable y si uno se la ingeniaba para mantenerla así, estaba uno de maravillas, pero ay de mis primos o de mí si por algún motivo hacíamos algo que la disguste.
Con decir que era la única persona en ese entonces, capaz de hacerme comer pescado, camarones o cualquier otra cosa que por entonces no me gustara o no pudiera comer. Lo tenía que hacer calladito y sin trampas, porque si me pillaba el castigo hubiera sido mucho peor. Y no es que me haya tocado alguna vez (lo que si sucedía con sus hijas), pero su carácter hacía que le tengamos un reverente temor a su enojo.
Mientras escribo esto, me viene a la mente sin embargo un episodio que jamás olvido, era un día que me dolía una muela, no tanto como para llorar, pero sí lo bastante como para sentirme infeliz; de pronto, ella me dice que me aliste y que la acompañe a la calle, yo me quería negar, porque creía sospechar a dónde me quería llevar, pero conociéndola no tuve más remedio que obedecer, así que salimos y en lugar de acabar en el lugar al que menos quería ir, acabamos en el Teatro Municipal, y yo bastante sorprendido, entramos al mismo y luego nos pusimos a disfrutar un espectáculo de música y danza folklórica, matizada con la participación de Los Taquipayas, a quienes veía y oía por primera vez, la pasé tan bien que para cuando salimos del teatro, ni siquiera recordaba el dolor que antes me atormentaba.
Ella lastimosamente padecía de diabetes, y a pesar de tener prohibido el consumo de caramelos, como una niña traviesa guardaba los mismos por diversos lugares de su casa, así que no era nada raro toparse con ellos, en los lugares más impensados, y sus hijas si eran ellas las que lo encontraban solían decomisarle el producto.
Recuerdo, que en otra ocasión mi tía nos envía a mi prima María Belén y a mí a comprar galletas, las mismas que según averigüé después, las requería para espesar la salsa de las papas a la huancaína que estaba preparando. Pues resulta que en el camino de vuelta hicimos como el Chavo y el Quico harían años después en su show, la rutina de “no creo que note si faltan dos o cuatro galletitas”, y yo diciendo, “tampoco creo que se note si faltan seis u ocho”, y como íbamos comiendo las mentadas galletas por el camino, al parecer nos demoramos más de lo debido, así que cuando ya estamos llegando mi tía nos sale al encuentro y nos dice “Dónde están las galletas, las necesito, que no son para comer…”, y mi prima con la culpa asomada por toda la cara le responde “Si no hemos comido más que dos galletitas cada uno…”, craso error, mi prima interpretó que cuando le dijo que no eran para comer, ya ella sabía de algún modo que nos habíamos estado despachado las galletitas, cuando lo que mi tía quería decir era que necesitaba las galletas porque no eran para comer, si no para cocinar. En el momento nos aguardaba un castigo, pero ahora a la distancia, cada vez que me acuerdo del asunto una sonrisa acude a mi cara, al recordar la forma en que mi tía podía a veces sin querer hacer que cantes aquello que querías ocultar.
Hay otras ocasiones por las que recuerdo a mi tía en una mejor luz, y eran los años comprendidos entre los últimos de la década de los 80’s y los primeros de los 90’s, por ese entonces y de vez en cuando me solían atacar unas migrañas bastante feroces, que me dejaban prácticamente incapacitado, las malditas se anunciaban con una molestia visual en uno de mis ojos, al comienzo eran como las chispitas que sigues viendo después de haber visto una fuente brillante de luz, como cuando ves el sol o un foco directamente, entonces ya un temblor se apoderaba de mi porque ya sabía lo que a continuación venía, luego esas chispitas, daban paso a un punto negro que cada vez se hacía más grande y más molesto, porque no te dejaba ver bien, y ni bien se iba esa sensación y cuando parecía que tu vista ya estaba bien, no pasaban ni dos minutos, cuando ya las oleadas de dolor venían en mi cabeza justo del lado opuesto de donde tuve la molestia visual, oleadas de sudor venían a la vez que desarrollaba una intolerancia a todos los extremos, no toleraba bien ni el frío, ni el calor; ni el ruido o el silencio; me molestaba si la frazada era pesada o era liviana, y aparte el dolor se sentía en mi cabeza de una forma penetrante, y a ratos me daba la impresión de que tenía algo semejante a una pelota de golf incrustada en el cerebro haciendo presión sobre mi ojo, tanto que sentía que éste se quería salir, por lo cual siempre me sujetaba esa parte de mi cara con una mano, como si temiese que en verdad el ojo se me acabara por salir. Volviendo al tema. Fue en esos tiempos en que a veces me atacaban esos dolores en el trabajo, el cual solía abandonar, casi de inmediato para correr a la casa de mi tía que era la que más cerca me quedaba, y fue ella la única que por ese entonces supo paliar los síntomas que yo presentaba, ella me recibía y con extrema prontitud preparaba unas infusiones para que me las tomara, solía poner rodajas de papa en mi sien, y luego me arropaba, y me dejaba dormir hasta que lo peor haya pasado. Despertaba de esos eventos y me sentía como si me hubieran dado una paliza, o como si tuviera una resaca mediana. Estando ella en vida creo que nunca le di las gracias, por haberme cuidado, del modo en que lo hizo.
Otro de los recuerdos imborrables, para mi son la de su sazón de sus manos maravillosas, de los que recuerdo haber comido tantas cosas que me gustaban, haber probado por primera vez tantas exquisiteces. Irónicamente este saber suyo se fue con ella, y ganas no han faltado a sus hijas o incluso a mi de copiarle las recetas y el “know how”, pero resulta que ella era una cocinera intuitiva, o sea que nunca se detuvo a pensar que necesitaba dos tazas de harina para tal cosa, o tal cantidad de sal para esta otra, o si el tiempo de cocción de esta u otra salsa debía ser de quince o veinte minutos. No señor, resulta que ella simplemente se aprovisionaba de todo lo que necesitaba, o improvisaba con lo que tenía a mano en el peor de los casos, y los ingredientes eran todos al tanteo, según la cantidad de comensales que estuvieran a la espera de la comida, los tiempos de cocción variaban según la forma en que estuvieran o no doradas las cebollas, estuvieran o no ya suaves las papas, o si el fideo estaba al dente o no, y para cada cosilla de esas ella tenía su modus operandi, y eran cosas que sentada y hablando con uno en un momento de reposo y lejos de la cocina, ella no recordaba. Así que cualquier receta que tratabas de inmortalizar comenzaba más o menos con:
-Pones suficiente harina para cuatro personas, le aumentas la sal necesaria, y mezclas con la leche y el agua…
-Un momento tía, y ¿cuánto de sal, y cuánto de leche es…?
-Ves, para eso tendría que estar haciendo los buñuelos ahorita…
Y así es como los intentos de inmortalizar sus recetas murieron casi de entrada.
Hay una Navidad en particular que recuerdo, que fue en la última casa alquilada de mi primo antes de que se fuera a vivir a la casa de su propiedad en la que la pasamos, mi primo Renny junto a su esposa Angélica, mi abuelo Miguel con mi tío Walter y yo por supuesto, ella cocinó una picana tan deliciosa y picante, que todos acabaron chupándose los dedos, y para sorpresa mía (y a pesar de que la porción que comimos era pantagruélica), todavía nos convidó con una segunda tanda del mismo plato, y juro solemnemente que nunca más he vuelto a probar una picana tan deliciosa como esa, ni espero volverla a probar en lo que me resta de vida.
Lastimosamente su salud aquejada ya de diabetes, se fue complicando con una artritis bastante dolorosa que en el tiempo final de su vida, la confinó a estar en cama casi todo el tiempo. Yo personalmente creo, que eso fue lo que más aceleró su muerte, verán, mi tía no era de esas personas que se pueden estar tranquilas sin hacer nada, creo que para una persona que toda su vida transcurrió trabajando, el estar inactiva era lo que más aborrecía, recuerdo también que solía ir al trabajo, a pesar de estar padeciendo la artritis, y de tomarle bastantes incomodidades el subir y bajar de los vehículos tanto para ir a su trabajo como para volver del mismo, pero lo hacía, según yo, porque así se sentía todavía viva y útil, hasta que inevitablemente llegó un día en que ya no pudo hacerlo.
Ya son casi dos décadas de su ausencia física, pero su memoria y mis recuerdos de ella siguen en mí tan frescos como en esos días en que yo llegaba de Oruro, y era recibido con tanto cariño por mi tía Emma.






Tuesday, October 23, 2007

La señora Henderson presenta

Acabo de ver por fin (gracias a HBO), una película que había querido ver desde qur tuve noticias de ella, hace algo más de dos años atrás. La cinta en cuestión es: Mrs. Henderson Presents (La señora Henderson presenta).


La misma cuenta en los roles estelares a Judi Dench como la sra. Henderson, una reciente viuda, que no sabe qué hacer para evitar que su vida caiga por el pozo del aburrimiento y acaba comprando un teatro, con la idea de hacerlo rentable y tener algo con que distraerse. Su coestelar es Bob Hoskins, como Vivian Van Damme, un británico judío de ascedencia judío-holandesa, con quien forma una extraña sociedad, ya que ambos se detestan desde el primer momento.


Es obvio que ese antagonismo entre ellos no es más que un disfraz por el sutil interés que sienten el uno por el otro, aunque lastimosamente más adelante descubrimos la razón por la que esa atracción disimulada jamás podrá cristalizarse.


Ambos inician la aventura del teatro de variedades, con un éxito tempranero, que luego se va diluyendo ante la aparición de similares espectáculos que les copian las ideas descaradamente. Es cuando, la sra. Henderson saca de la manga la idea de presentar desnudos en el teatro, y a pesar de las reticencias de su mismo director, ella se las ingenia para conseguir el permiso gubernamental para presentar un espectáculo que incluya desnudos. Lo consigue, con la condición de que las "modelos" deban permanecer absolutamente inmóviles.


Una vez conseguido el permiso, se ponen a buscar a las modelos y a montar el espectáculo que por razones obvias tendrá todo el éxito deseado, aunque éste luego se verá ensombrecido por la presencia de la guerra y de los inminentes bombardeos. En medio de todo esto vemos desarrollarse la historia de varios personajes más, por supuesto todos relacionados al teatro y a su insólito espectáculo.


La película se las ingenia para manejar el humor, el drama, el peligro, las situaciones angustiantes y los desnudos, sin caer en los consabidos clichés y mucho menos en la chabacanería, cosa que hubiera sido la salida fácil para un filme de estas características.


Pero el punto alto, el más destacable, y por el que vale la pena pagar la entrada (o la tarifa del cable), es que la actuación tanto de Dench como de Hoskins es algo absolutamente extraordinario, una quisiera ver esta clase de tensión sexual entre otras parejas más jovenes y más bellas de Hollywood, pero muy raras veces alcanzan las cotas de actuación que estos dos actores han demostrado. La escenografía y vestuario, nos transportan sin ningún problema al ambiente de fines de los 30's hasta entrados los 40's.


Una gran película, de un gran director como es Stephen Frears (director también de "Relaciones Peligrosas", y más recientemente del éxito "The Queen", que le valiera a su protagonista la actriz Helen Mirren un Oscar). La película muestra un manejo firme de actores, y nos brinda un retrato de eventos reales que han inspirado la realización de este filme.


Para aquellos que tienen cable va el aviso, la cinta la pasarán por HBO de vuelta el próximo 6 de noviembre a eso de las seis de la tarde; si la consiguen en video es también una buena opción, aunque es algo que dudo, porque yo me la pasé buscando esta cinta y no la pude encontrar.







Monday, October 15, 2007

Burocracia... una probadita del infierno

Nosotros los mortales, no tenemos forma de comprobar la existencia del -para muchos mítico- cielo, pero de lo que a muchos no nos cabe la menor duda, es de que el infierno existe, en particular me ha tocado sufrir estos últimos días la burocracia de COTEL TV.

Día 1
Me presento en la oficina de COTEL temprano en la mañana,
-Mire señorita, me he mudado a una nueva dirección y necesito que me habiliten el cable en la nueva vivienda...
-Pues lo primero que tiene ud. que hacer es cancelar $us 10 por el servicio de traslado...
-¡! ¿?... Bueno, entonces vuelvo mañana...
-Hasta luego.

Día 2
Mismo lugar, diferente encargada.
-Buenos días, he venido a solicitar el traslado del servicio de cable...
-Ese trámite cuesta $us 10... ¿va a cancelar? (con tono de duda y desconfianza) Sin ese previo pago no podemos hacerle el servicio.
-Es lo que me dijeron ayer, por eso traje los diez dólares...
-¿Cuál es su código de cliente?
-Es el xxxxxxxx
-Hmmm, pero aquí dice que no está al día con la mensualidad, y tiene que pagar el servicio, aparte de los 10, antes de poder hacerle el trámite.
-¡! ¿?... Bueno, entonces vuelvo mañana...

Día 4 (el día 3 estuve buscando el dinero de todo lado)
Mismo lugar, diferente encargada.
-Buenos días, he venido a solicitar el traslado del servivio del cable.
-Ese tramité cuesta diez dólares y tiene que estar al día con la mensualidad...
-Tengo el dinero para ambas cosas...
-Entonces vaya a la caja a pagar y vuelve, con una fotocopia del recibo del pago del traslado
-¿?... Ok, vuelvo entonces enseguida.

La cola es inmensa en las instalaciones, y luego de 45 minutos de hacer cola, por fin te llega el turno.
-Buenos día estoy viniendo a pagar el servicio del cable del mes así como los 10 dólares para el servicio de traslado del mismo...
-Pero, ¿acaso no le han dicho que tiene que hacer cola en la ventanilla de los de la tercera edad?
-No, no me dijeron nada al respecto.
-Pues es ahí donde le deben atender...

Grrrrr... 45 minutos de mi vida botados al basurero. Afortunadamente la cola de los viejitos no es tan inmensa como las otras, y pronto pude estar pagando los servicios, sin dejar de notar la forma muy prepotente y descortés de la atención, mostrando además una total falta de consideración a las personas en razón de su edad. Salgo a la calle y comienza la búsqueda de un lugar donde conseguir una fotocopia, y sucede que la más cercana está a tres cuadras del lugar, una vez obtenida la copia, de vuelta al lugar, de vuelta a pedir ficha para que una de las secretarias te atienda, y le de curso al mentado trámite.

Una vez hecho el trámite y ante mi insistente pedido de contactarme con el encargado del trabajo efectivo del traslado, lo único que obtengo es un número de teléfono, y un nombre,

Día 5
Me paso todo el día marcando el mentado número y nada, o me da la señal de ocupado, o la de que a nadie le importa un comino, atender la llamada.

Día 6
Por fin alguien me contesta, y me dice que me devolverán la llamada en la tarde para poder acordar el día y hora del encuentro. Toda la tarde esperando y nada.

Día 7
Pido ayuda a mi sobrino para que me ayude a llamar (hasta ahora no se si lo llegó a hacer), al mismo tiempo me paso el día llamando al dichoso número y nada.

Día 8
Voy a reclamar a la oficina donde realicé el trámite, y me mandan por fin a otro edificio, a otra oficina donde realmente están la oficinas del servicio de cable. Llegando ahí explico mi situación, y me dicen que ya fueron a la dirección, que no la habían encontrado y que ni sabían donde quedaba la Nicolás Acosta (mentalmente, me pregunto ¿y cómo hicieron mis coinquilinos y vecinos para conseguir el mismo servicio?). El caso es que me dicen que al día siguiente a hrs. 10 de la mañana estarán por ahí (También me doy cuenta de que la persona encargada del teléfono es bombardeada por llamadas, a las cuales contesta, mientras atiende a la vez a la persona de enfrente, mezclando ambos protagonistas preguntas y respuesta dirigidas o a uno o al otro, y luego cuando sale de su oficina o decide no contestar el teléfono repica y repica y nadie lo atiende)

Día 9
El señor Gary A. Valenzuela madruga a las 10:00 a.m. (usualmente él duerme hasta las once y algo más por motivos de trabajo y de costumbre), en un día particularmente frígido y ventoso, y no atiende los ruegos de su hermano y sobrino para que de una vez entre adentro de la casa. Nada señor, ¿qué va a pasar si vienen los cachupines del cable y no hay nadie para recibirlos? contesta él y obstinadamente se planta en la entrada de la vivienda esperando ver a cada momento el camión de COTEL TV con los mentados técnicos. Pasaron 3 horas, el señor se atrasó luego por esta causa en su trabajo, y lo peor es que al día siguiente es domingo y es otro día más perdido y sin cable, eso sí, el servicio ya está pagado, así como el traslado que no acaba de completarse.

Día 11
De vuelta en las oficinas, y de vuelta a oír las mismas patéticas excusas que ya nos hicieron oír la primera vez. Y de vuelta nos vamos con la renovada promesa de que mañana será el gran día. Mientras tanto, a uno le asaltan ideas malsanas, esas de que jugar de acuerdo a las reglas no siempre resulta en beneficio de uno, y más bien acaba siendo el privilegio y abuso de otros.

De ser yo un pillo, a estas horas tendría cable desde el día que me trasladé a la cuarta o quinta parte del costo legal. y la gente que ahora tan mal trata a sus usuarios, tendría menos ingresos. La lástima es que la experiencia me ha enseñado que el asunto del karma es tan real y persistente como la ley de la gravedad y que violar ambos conceptos traerán funestas consecuencias a los ofensores... Pero de todos modos hay algo que no me abandonará nunca más, esa perturbadora sensación de sentirse un personaje kafkiano, como el personaje de Anthony Perkins en la adaptación cinematográfica de El Proceso.

¿Continuará?...






Tuesday, October 09, 2007

Tarde de fútbol

¡Tigre, campeón!, ¡Tigre, campeón!, ¡Tigre, campeón!, ¡Tigre, campeón!, ¡Tigre, campeón!, grita la hinchada de la curva sur, aliento sin igual pierda o gane, en día soleado o en día nublado, es casi de rigor ir con la radio portátil, para oír los comentarios, mientras miras el partido, con el sabor agridulce en la boca cuando estamos perdiendo, ¡gol! del rival, o con optimismo cuando empatamos, ¡gol! del Tigre, tarde de domingo (en Miraflores, ¿Dónde más?), helado de canela para calmar la sed, ¡gol! del otro que nos amarga una vez más, ¡gol! atigrado y vamos al descanso, unos corren a los baños los demás a tomar un refresco, otros a comprar, sándwich de chancho o de chorizo, que al final es casi lo mismo, la rica ranga es otra opción, vuelven al campo público y jugadores, se silba a los árbitros casi por obligación, y vuelta al aliento, vuelta a la acción, ¡gol! del triunfo, ya todo es salto y cánticos, los rivales callados, el árbitro pita el final y todo es júbilo aurinegro, en la noche que se asoma, sales muy contento del estadio, la sonrisa no te abandona. ¡Tigre, campeón!, ¡Tigre, campeón!, ¡Tigre, campeón!, ¡Tigre, campeón!, ¡Tigre, campeón!

(200 palabras + 50 comas + palabra o frase repetida 10 veces + palabra o frase repetida 5 veces + 1 paréntesis + 1 pregunta + 1 principio y final iguales + 1 punto).






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