Saturday, December 15, 2007

La muerte de Superman (Hollywoodland)


Por fin pude ver “Hollywoodland” (de nuevo, cortesía de los inefables piratas), en la que se narra principalmente la vida y hechos que llevaron a la muerte George Reeves, actor que encarnara a Superman en la serie de TV de los 50.

Louis Simo (Adrien Brody) se adentra en la investigación de los hechos que condujeron al trágico deceso de George Reeves (Ben Affleck), quien –aparentemente- cometiera suicidio disparándose con una Luger en la cabeza. Simo descubre a través de sus investigaciones, varias cosas turbias lo cual le lleva a sospechar en primera instancia de la última novia de Reeves, Leonore Lemmon (Robin Tunney), para que luego sus mismas indagaciones le lleven a sospechar “juego sucio” por parte de la primera y despechada amante de George, Toni Mannix (Diane Lane), así como de su esposo Eddie Mannix (Bob Hoskins), uno de los magnates del Hollywood de los 50's.

La cinta, a la vez que nos cuenta los hechos desde el momento en que Reeves arriba a Hollywood y se enamora de Toni, hasta su trágica muerte, nos narra a la vez las pesquisas y descubrimientos de hechos que no hacen más que reforzar la teoría sostenida por muchos, que en la muerte del famoso “Superman”, hubieron demasiados hechos oscuros y que hubieran merecido una mejor explicación. En mi opinión personal, uno de los pocos defectos de la cinta es que a veces la historia de Simo y del deterioro de su relación con su ex esposa e hijo –quien está obviamente alienado por la muerte de su ídolo televisivo- pudo haberse editado un poco más.

Excelente ambientación de época, aunque el ojo atento sabrá captar uno que otro anacronismo. La música acompaña con sobriedad y propiedad el film. La dirección de Allen Coulter (quien dirigiera varios episodios de una de mis series favoritas de HBO “Six Feet Under”) es bastante fluida y finalmente, qué decir de las actuaciones de Affleck, Lane, Hoskins y Brody, que en ese orden han destacado y brillado en este filme transmitiendo unos personajes que han sabido interpretar casi a la perfección. La gran melancolía y tristeza de Reeves, que ve trunco su camino al estrellato del cine, debido al papel icónico que lo implantó firmemente en el imaginario infantil y juvenil, pero que no le aseguró el respeto de los mayores o peor aún, el de sus pares. La tristeza, amargura y despecho de Toni, al saberse desechada y descartada de la vida de Reeves, quien la reemplazara por una novia más joven. Un maquiavélico Eddie, quien sabe que está incluso por encima de la ley, si es que no a su servicio, y quien, en su propio y retorcido modo, ama a su esposa y haría cualquier cosa para castigar a quien la hiriera. Y finalmente Louis, quien arriesga su propia vida y el deterioro de su relación familiar mientras investiga los posibles escenarios del deceso de Reeves.

En fin había leído tanto de este filme antes en internet, así como las reseñas de fans de Superman, pero ni de lejos me imaginaba el poder y la fuerza de este filme. Los admiradores de Superman –y por ende de todos los actores que lo han encarnado-, entre los que me incluyo, seguro encontrarán en la cinta cosas chocantes, como el hecho de que Reeves odiaba al personaje de ficción, o el hecho de tener que encarnarlo. Pero en vista de todo lo malo que le pasó a causa de ello, ¿quién puede culparlo? Para concluir solo me resta decir que jamás volveré a escuchar “Aquellos ojos verdes”, sin que me invada una inmensa tristeza.






Thursday, December 13, 2007

Seis poemas inspirados por graffittis

Pasión
Entregarse con todo a un amor.
Confiar totalmente en un amigo.
Dejar todo tu esfuerzo y sudor en tu trabajo.
Perseguir tus sueños incansablemente.
Levantarse para la pelea, una vez más.



Miedo
¿Paralizador o motivador?
¿Puedes vivir con él, o sin él?
Cuando te corroe las entrañas,
o impide que hagas aquello que anhelas
o impide que afloren tus demonios internos.




Mente
Mente enfocada y concentrada.
Mente que desvaría en su locura.
Mente que sueña con imposibles.
Mente que añora ver las utopías.
Mente que espera y se aterra al mismo tiempo.



Locura
Locura de proclamarse diferente.
Locura de amor no correspondido.
Locura de obstinarse en la megalomanía.
Locura de saber lo que podría venir.
Locura de buscar la bendita ignorancia.



Corazón
Gente hay que lo ha extraviado.
Otros lo tienen petrificado.
De muchos está destrozado y remendado.
Los cínicos dicen que sólo es un pedazo de carne.
Su tamaño es limitado; su capacidad jamás.



Alma
Los ateos niegan tenerla.
A los agnósticos no les importa.
Otros se la niegan a los animales.
Pero otros dicen que aún plantas y piedras la tienen.
La mía sólo se pregunta ¿quién soy?




(Nota: Los graffittis los encontré y fotografié en postes ubicados en la Av. Simón Bolívar; ah, como siempre hagan click en la imagen para ver una más grande, y luego le dan al botón back o atrás de su navegador para volver a este post)






Saturday, December 08, 2007

Recordando a John

Recuerdo oír a la gente mencionar a los Beatles, cuando era muy pequeño, recuerdo que hasta que a comienzos de los 70, creía (porque así lo repetían, y así me enseñaron, los que tenían influencia en mí) que con ellos había empezado la decadencia moral en la música y en la vida en general… craso error.

Recuerdo también haberlos redescubierto gracias a un vecino del barrio donde vivía en Oruro, y que era un gran fan y coleccionista de sus discos. Nos tenía bastante paciencia el pobre, ya que le importunábamos a cada momento pidiéndole grabar una y otra vez todos los discos que él tenía, los cuales incluían los once LP oficiales del grupo así como muchos otros de recopilaciones o versiones de diferentes países de las mismas obras.

Para entonces ya el grupo se había desintegrado, aunque siempre quedaba la esperanza de que algún día la reunión fuera posible. Mientras tanto uno hacía lo que podía para conseguir la transcripción de las letras de las canciones, y más difícil aún conseguir quien tradujera las mismas. Ahora que lo pienso, mi pasión por el cine (en el que querámoslo o no Hollywood siempre ha tenido el trozo del león), así como mis primeras lecciones de inglés básico, ambas responsabilidad de mi padre, tuvieron que ver con que yo me adentrara por mi cuenta cada vez más y más en el idioma de Shakespeare, solo para tratar de entender mejor el mensaje de las canciones de los Beatles.

Otra cosa que ocupaba mi tiempo libre era el tratar de encontrar cualquier referencia actual o pasada sobre las andanzas de los muchachos, que en esos tiempos pre-internet, costaba mucho más trabajo conseguir. Así poco a poco y con el transcurso del tiempo me fui adentrando en la vida de los cuatro de Liverpool. Yo mismo empecé a coleccionar sus discos, tanto los del grupo, así como algunos de sus trabajos en solitario.

Pero bueno, ya me desvié un poco del tema y a eso vuelvo en este instante, recuerdo tan vívidamente esa mañana del 9 de diciembre de 1980, cuando estaba en Oruro, todo alegre en la mañana, cuando la radio de pronto se suelta la noticia: John Lennon ha sido asesinado. Recuerdo que lo primero que pensé fue, que también los Beatles acababan de morir, es decir que con John muerto ya nada volvería a ser igual, lágrimas empezaron a aflorar mi rostro sin poderme contener, y en un arranque de vergüenza me encerré en mi cuarto para poder llorar sin que nadie me viera.

John fue huérfano de padre, su madre murió en un accidente de tránsito, se casó demasiado joven con Cinthia Powell y tuvo un hijo con ella, y por la falta de experiencia esta relación estaba destinada al fracaso. John no era perfecto, tuvo muchos defectos, como todo ser humano. Pero hay dos cosas que me impresionaron de él (aparte de su música, aunque parezca obvio, es bueno aclarar), la primera, su militancia activa y su rol protagónico en el movimiento antibélico de los Estados Unidos en los 70’s y la segunda su dedicación al hijo que tuvo con Yoko, llegando a dejar de lado su carrera artística.

Lástima que unas balas segaron su vida, justo cuando había decidido retomar su carrera, comenzando con el álbum Double Fantasy, al que le iba a seguir otro que ya estaba en preparación. Admiré mucho su trabajo en los Beatles, a estas alturas ya se sabe cuáles fueron las de su inspiración y cuáles las de Paul; de su producción en solitario, como no mencionar a Imagine, Happy Xmas (War Is Over), Whatever Gets You Through The Night, Mother, Woman, (Just Like) Starting Over y mi canción personal y absoluta favorita Watching The Wheels.

Hoy que se cumplen 27 años de tu ausencia, aún me duele tu ausencia, como aquel aciago día en Oruro, en el que me enteré que se apagó el soñador, pero no el Sueño.


Wikipedia link:
http://es.wikipedia.org/wiki/John_lennon






Friday, December 07, 2007

"Encantada" me dejó encantado

La nueva cinta de Disney, empieza como una historia animada en el reino de Andalasia, donde una joven princesa llamada Giselle (Amy Adams), espera a su príncipe. Es así que conoce al príncipe Edward (James Marsden) y ni bien se conocen deciden casarse y vivir felices por siempre, pero… Como en cada historia Disney que se respete, aparece en el medio una malvada reina-madrastra-hechicera, la reina Narissa (Susan Sarandon), quien hará de todo para que esa unión no se cristalice, y traiga como consecuencia inmediata su pérdida del trono y del poder. Cuenta para ello con la ayuda de su sirviente Nathaniel (Timothy Spall) quien se convertirá en el principal instrumento de los atentados en contra de Giselle.

La reina se las ingenia para mandar a Giselle al mundo real, donde la sufrida princesa se encuentra con la indiferencia de los neoyorkinos, quienes la toman por un personaje bizarro más de los muchos que abundan allá, es así que llega por accidente a conocer a Robert Philip (Patrick Dempsey), un abogado que está a punto de comprometerse con su nueva novia, mientras cría a su pequeña hija Morgan (Rachel Covey), quien de inmediato entra en sintonía con Giselle, a pesar del punto de vista contrario de su padre.

Mientras la princesa trata de amoldarse a la nueva situación, no puede evitar el contagiar de optimismo a todo lo que la rodea, comenzando por supuesto con la familia que la ha acogido. A su turno el príncipe Edward acompañado de la ardilla Pip, amigo de Giselle se aparecen también en el mundo real tratando de averiguar el paradero de su amada, del mismo modo Nathaniel fingiendo ayudar al príncipe, también llega a Nueva York con el objetivo de eliminar a Giselle y así, de ese modo, ganarse el favor de la reina Narissa.

La historia es atrapante desde el comienzo, uno empieza a imbuirse de la trama, que a un comienzo parece la típica historia de Disney, que ya vimos desarrollada en muchas de sus anteriores producciones, pero la entrada en el mundo real de los personajes de Andalasia, complican esta historia un poco más y no todo acaba en el desenlace que aparentemente habíamos previsto. Resulta que en el mundo real un día no basta para realmente conocer y enamorarse de una persona, eso lo aprenden Giselle, Edward y aún Nathaniel, y Robert descubre también, a pesar de sus pintos de vista anteriores, que él también puede redescubrir el amor.

Como es de costumbre -en las producciones Disney-, la pequeña ardilla Pip se roba algunas escenas provocando las mejores risas del filme, y ni que decir que tiene un buen contrapunto en el personaje de Nathaniel, empecinado en acabar con la vida de Giselle, a pesar de los titánicos esfuerzos de Pip por advertir del peligro tanto a Giselle como a Edward.

La cinta contiene nuevas canciones, que estoy seguro andando el tiempo, se sumarán al clásico repertorio de melodías de la factoría Disney. La puesta en escena es magnífica al extremo de que la historia a pesar de haber sido filmada en el Nueva York de la actualidad, parece más una extensión del colorido reino de Andalasia. Hay muchas alusiones de carácter sexual, que afortunadamente pasan por encima del radar de los niños (al menos de los más inocentes), y que provocarán risas de complicidad con los mayores. También hay muchas alusiones a otras películas, de la misma productora la mayoría, el ojo de los cinéfilos y en especial de los que han visto las películas Disney sabrá reconocerlas al punto (Me encantó la referencia a La Dama y el Vagabundo y a una de mis canciones favoritas: “Bella Notte”)

En fin la cinta acaba con todos felices –a excepción de la malvada reina Narissa-, aunque no del modo como todos pensábamos, resulta que en esta época las princesas también pueden rescatar a su príncipe.







Me dolía... Me duele... Mi Bolivia

Me dolía que un grupito de “politiqueros” hayan vendido mi país al mejor postor,
me duele que otro grupito decida venderlo a ideologías que creíamos superadas.

Me dolía que los de antes dispusieran de los servicios públicos como si fueran sus ranchos,

me duele que los de ahora hagan lo mismo, y encima nos dicen que “Bolivia cambia”.

Me dolía tener que atender esos asuntitos que tenían que ver con ellos,

me duele y me avergüenza tener que ver como actúa la “reserva moral”.

Me dolía ver que se mataba a la gente, como si de perros se tratara,

me duele ver que se mata a perros, como si de gente se tratara.

Me dolía saber que la gente tenga que luchar contra su (mal) gobierno,

me duele saber que ahora la gente quiera luchar todos contra todos.

Me dolía ver la soberbia del gringo, al creer que todo estaba bien,

me duele ver que el “otro” no lo hace mejor que el primero.

Me dolía ver que las regiones fuera del eje central eran relegadas,

me duele ver que ahora siguen peleando por lograr un trato más justo.

Me dolía ver como antes “nadie” era responsable por las muertes,

me duele ver como aún ahora, “nadie” es responsable por las muertes.

Me dolía saber cómo ciertos dirigentillos aprendieron a escalar haciendo conflictos,

me duele saber que eso es ahora casi una “institución”.

Me dolía saber como los “unos” y los “otros” decían defender la democracia y la justicia,

me duele saber que hoy la receta continúa siendo la misma, sólo cambió la polaridad.

Me dolía saber que éramos ciudadanos no deseados en Argentina,

me duele saber que ahora somos indeseables en España.

Me dolía ver como antes los politiqueros hacían la venia al embajador gringo,

me duele mucho más ahora que Chávez nos trate como si fuéramos parte de su fundo.

Me dolía… Me duele… Mi País, Mi Bolivia…






Saturday, December 01, 2007

La caperucita se comió al lobo (Hard Candy)

Por fin visité la Cinemateca, y me fui a ver una peli de la que me enteré por internet, y que en su momento no llegó a Bolivia, o porque no tenían una distribuidora acá o porque simplemente -como pasa con el 80% de las películas que se producen- no hubieron interesados en traerla para estos lares.

La cinta en cuestión, trata acerca de una muchacha de 14 años, Hayley Stark (Ellen Page), que conoce a un fotógrafo de renombre Jeff Kohlver (Patrick Wilson) de 32 años, a través de chats de internet y quedan en conocerse en persona y de ahi en adelante...

Pues si, se conocen llegan a charlar intrascendentemente al comienzo, y se nota el interés del fotógrafo en la muchacha. Hasta aquí la película parece la típica pelicula de asesinos en la que la inocente víctima escapa a su suerte debido a su determinación y con un poco de suerte. Nada más errado. El mismo poster de la película anuncia que el contenido será fuerte, pero acabó tomando un rumbo muy distinto al que yo esperaba inicialmente.

Después de un momento es la muchacha la que toma el control de la situación -y de Jeff por supuesto- y se inicia un duelo de diálogos e ideas que no había presenciado en el cine desde hace bastante tiempo; resulta que la muchacha lo acusa de haber sido el autor de la desaparición de otra niña, o al menos Hayley lo acusa de ello, el trata de desmentirlo, hasta que más adelante en el filme, la muchacha obtiene las pruebas que lo confirman, es entonces que como castigo le hace una operación de castración a Jeff.

Con lo que ya he contado acá se harán una idea de como en realidad va este filme, y decir el desenlace, no sería justo de mi parte, así que ármense de valor hombre y mujeres y vean este filme, que me hizo pensar en varias y distintas cosas a la vez, a ratos sentía, más que simpatía pena por Jeff, y a ratos por la muchacha, y por consiguiente en diferentes momentos me sentí incómodo con ambos. No es un film fácil de digerir, es que toca un tema tan sensible, la pedofilia y sus consecuencias así como los medios de lidiar con los ofensores. Recuerdo bien como un partido político acá hizo campaña ofreciendo pena de muerte para los ofensores de este tipo, y me parecían tan falsos e hipócritas, pero a la vez y concurro con Hayley, ¿es justo que éstos -los pedófilos- sigan, después de pagar sus penas, con su vida y la posibilidad de encontrar nuevas víctimas, mientras que atrás dejaron vidas truncas o irreversiblemente destrozadas? Pero, ¿justifican las maldades de uno el castigo de la otra?

La actuación de los dos estelares, y en los que se apoya el 90 por ciento del filme, es de encomiar, ya que raras veces vemos en el cine un intercambio tan vívido, tan creible y a la vez como en este caso tan perturbador, a pesar de lo que dije, nunca vemos imágenes explícitamente directas, pero nos basta el diálogo y las expresiones faciales y porque no, las corporales, para saber lo que en determinado momento están sintiendo los personajes. Sobresaliente primer trabajo del director David Slade, quien logra y redondea una cinta, fuerte en su temática, sin recurrir a un despliegue inútil de sangre o a presentar imágenes chocantes, dejándoselo todo a la imaginación del espectador, logrando sin embargo, -al menos en mi experiencia personal- ponerme los pelos de punta.
La cinta la exhiben en la Cinemateca, con el título de Niña mala, y por lo que sé no durará mucho tiempo, y es una buena oferta, al contrario de los otros cines que por el momento solo exhiben cintas sosas, y lo que es peor por duplicado.






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