Tuesday, April 08, 2008

The Strongest 1908 - 2008


Ya han transcurrido cien años desde aquel abril de 1908 en que un grupo de jóvenes fundaran un club que ahora si y con toda justicia puede ser llamado el decano del fútbol boliviano. Bastante ya han escrito otros sobre todo lo que ha significado este club en la historia deportiva de La Paz y de Bolivia.

Sin embargo, yo quiero contar que hasta la edad de los seis o siete años era del –ejem- Bolívar, más por inercia, porque la mayoría de la gente en mi casa era de ese club, pero de mis 14 años en adelante me fui decantando por los colores oro y negro, que tanta pasión le inspiraran a mi padre. Y es así que desde entonces me he vuelto un hincha acérrimo del mismo.

El Tigre es una pasión que desde entonces me ha inspirado, y no importa las veces que hemos perdido, siempre he esperado por el siguiente partido, y he sentido lo que es caminar con prisa hacia el estadio para poder ver una vez más a mi equipo, y admirar como lo he venido haciendo a jugadores de la talla de Eliseo Ayaviri, Eligio Martínez, Luis Galarza, Jorge Lattini, Ovidio Meza, Tito Montaño, Sandro Coelho, Alex da Rosa, Eduardo Villegas, Luis Iriondo, Ramiro Castillo, Gustavo Domingo Quinteros, el maestro Sergio Luna, Julián Giménez, Germán Panichelli, Víctor Aragón, Carlos Arias, Oscar Carmelo Sánchez, Johnny Villarroel, el gran capitán y mi jugador favorito de todos los tiempos Ricardo “Tano” Fontana, y tantos otros, de quienes la memoria –que es la ingrata, no el corazón- ya se ha empezado a diluir.

A todos ellos, a todos los que vistiendo la gloriosa aurinegra la han sentido como parte de su identidad, a quienes la han defendido con sangre, sudor y lágrimas, así como a los dirigentes que han estado comprometidos con el servicio al club, y por sobre todo al ilustre y venerado Rafael Mendoza Castellón, quien hizo renacer al equipo después de la tragedia de Viloco que se llevara al primer plantel en un aciago día de 1969, a todos ellos repito, les brindo mi admiración, porque han trabajado por la permanencia y la gloria de una de las instituciones deportivas más destacadas de Bolivia. Si bien lo mío no fue amor a primera vista, ahora sí puedo decir que moriré siendo del aguerrido The Strongest.



Hundred years have now passed since that April of 1908 in which a group of young men founded a club, that now and in all fairness can be called the dean of the Bolivian soccer. Enough others have written about everything that has meant this sport club in the history of La Paz and Bolivia.

However, I want to tell that until I was o
f six or seven years old, I was a follower of –ahem!- Bolivar, more by inertia, because most people in my house was of that club, but since I was 14 years old, I went ahead falling into the gold and black colors, that so much passion has inspired into my father. And so since then I have become a rabid fan of tose colors.

The “Tigre” is a passion that has inspire
d me since then, and no matter how many times we have lost, I have always waited for the next game, and I felt what it is to walk in a hurry to the stadium to watch again on my team , and admire to players of the stature of Eliseo Ayaviri, Eligio Martinez, Luis Galarza, Jorge Lattini, Ovidio Meza, Tito Montaño, Sandro Coelho, Alex da Rosa, Eduardo Villegas, Luis Iriondo, Ramiro Castillo, Gustavo Domingo Quinteros, the master Sergio Luna, Julián Gimenez, Germán Panichelli, Victor Aragón, Carlos Arias, Oscar Carmelo Sánchez, Johnny Villarroel, the great captain and my favorite player of all time Ricardo "Tano" Fontana, and many others, of whom memory -which is the thankless, not the heart- has already begun to dilute.

To all of them, to all those wearing the glorious yellow and black have felt it as part of their identity, those who have defended with blood, sweat and tears, and the leaders who have been committed to the service club, and especially the illustrious and revered Rafael Mendoza Castellón, who made the team reborn after the tragedy of Viloco take away the main team in a fateful day of 1969, to all of them again, I extend my admiration to them, because they have worked for the permanence and the glory of one of the sporting highlights of Bolivia. While the mine was not love at first sight, I can now say that the I’ll die being a fan from the brave The Strongest.








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