Sunday, February 03, 2008

Mi gato Tomás (Thomas, my cat)

Llegó a mi vida un febrero de 1992 (tal vez por eso me pongo a contar su historia). Mi prima Paula y mi tía Carmela, a quienes les habían regalado el pequeño gato me lo habían ofrecido, pero yo me rehusé, no por falta de ganas, sino porque sabía que si yo lo llevaba a casa, mi madre iba a estar encima de mi en todo momento (y a veces ella suele ser bastante obsesiva cuando un asunto se le mete entre ceja y ceja). Para mi sorpresa, fue ella la que decidió que sería una buena idea tenerlo al bicho en casa, e inicialmente ella se encargó de curarle una pequeña infección en los ojos.

Llegado el momento de pensar en un nombre para el gato, me puse a pensar en varios candidatos. Silvestre parecía caerle por los colores (blanco y negro), pero me parecía muy largo de decir, y a los bichos les gustan los nombres cortos, Garfield y Félix fueron también desechados y decidí que sería Tomás en un doble homenaje a varios otros gatos que en la familia se llamaron por ese o similares nombres y por el gato Tom (el del ratón Jerry).

Mi compañero felino desde ese entonces, ha crecido y ha pasado también por varias aventuras, y algunas casi tragedias. En la primera casa donde vivía (el gato, no yo), que era en el tercer piso de un edificio, el pobre tratando de agarrar una paloma se echó un clavado directo hasta la calle ante mis ojos, no recuerdo como pero en un dos por tres llegué a la calle y el pobre se hallaba bastante magullado, y sin capacidad de reacción, así que con mi madre lo llevamos a un veterinario, el cual nos dijo que nada grave había pasado.

Desde entonces me entró una obsesión con no dejarlo salir sin supervisión al patio, y manteniendo cerradas las ventanas, al menos, mientras no estuviéramos en la casa, o la abandonáramos por un rato. Y sin embargo de todas estas precauciones, y ya cuando era un poco mayor, el minino volvió a encontrar la ventana abierta, y nuevamente se echó un pequeño vuelo directo hasta la calle. Todo esto ocurrió a consecuencia de que mi madre había abierto la ventana, y sin yo advertirlo me entré a duchar, para cuando salgo de ahí, mi hermano ya lo traía de vuelta todo magullado, pero esta vez sí tenía una fea herida abierta debajo de la mandíbula inferior.

Como es de suponer, nueva visita al veterinario, y después que le recetara antibióticos y lo curáramos, esta vez si tuvimos cuidados casi paranoicos, para no dejar que el bicho, quisiera nuevamente saltar al vacío tentado por alguna paloma, de las que venían a nuestro patio, ventanas y techo.

Demás está decir que yo caigo dentro de la categoría de las personas que se identifican con los gatos, y con Tomás ya estamos tan acostumbrados el uno al otro, que él entiende las frases (repetidas cientos de veces), que le digo, así como yo interpreto sus maullidos y los identifico según sus necesidades y de lo que trata de decirme.
Con este febrero cumple 16 años de acompañarme, y ya está viejito el minino, aunque no se le nota todavía.

Tiene sus manías y peculiaridades, si alguna vez me he enojado con él o no me ha visto por más de 24 horas, él suele ignorarme y escaparse de mí, hasta que le hable con mucha paciencia y le convenza nuevamente de que me deje acariciarlo.

Yo siempre le ando encargando que me reserve un lugar en el cielo de los gatitos, porque bromeando le digo que en el de los perros, no tengo entrada.

He came to my life a February 1992 (perhaps it’s why I get to tell his story). My cousin and my aunt Paula Carmela, who had given the little cat offered to me, but I refused, not for lack of desire, but because I knew that if I took it home, my mother was going to be over me at all times (and sometimes it tends to be pretty obsessive when she gets a matter between eyebrow and eyebrow). To my surprise, it was she who decided that it would be a good idea to have a pet at home, and she initially was taking care of a small infection in his eyes.

When the time comes to think of a name for the cat, I began to think of several candidates. Silvestre seemed to fit because of his colours (white and black), but it seemed very long to say, and cats like short names, Garfield and Felix were also discarded and I decided that Thomas would be a double tribute to several other cats in the family called by this or similar names and the Tom Cat (the opposite of Jerry the mouse).

My feline companion since then, it has grown and has gone through several adventures too, and some almost tragedies. In the first house where I lived (the cat, not me), which was on the third story of a building, the poor trying to grab a dove was diving directly to the street before my eyes, I don’t remember how, but in a two by three came down to the street and the poor was pretty bruised, and without reaction, so my mother carried him to a veterinarian, who told us that nothing serious had happened.

Since then I got an obsession with not letting him go to the yard without supervision, and keeping windows closed at least while we were not in the house, or abandoned it for a while. In spite of all these precautions, and when he was a little older, the kitten again found a window open, and again threw a small direct flight to the street. All this happened as a result of my mother leaving opened the window, and I hadn’t noticed as I entered to the bathroom to take a shower, when I come out, my brother brought him back all bruised again, but this time he has an ugly open wound beneath the lower jaw.

As might be expected, further visit to the vet, and then the pet was prescribed antibiotics and was healed, this time our care become almost paranoid, to not let the cat would jump again, tempted by some pigeons, which came to our yard, windows and roof. Needless to say, I fall into the category of people who identify themselves with cats, and Thomas and I are so used to each other, he understands phrases (repeated hundreds of times), I say, and I interpret their meows and identified them according to their needs and what he tries to tell me.

With this February he reaches 16 years of company, and he’s turning old, but Thomas is still sound. It has its habits and peculiarities, if I ever get angry with him or he hadn’t see me for more than 24 hours, he often ignores me and escapes from me, until I talk to him with a lot of patience and persuade him to let me caress him again.

I always talk to him commissioning that he reserves a place for me in kittens’ heaven, because jokingly I tell him that in dogs’ heaven, I have no entrance.






6 comments:

Caminante said...

16 años es demasiado tiempo, los gatos que he tenido me han durado a lo mucho 4 años.

En cambio he tenido 2 perros que me han durado 15 años.

16 years is too long, i had cats that i have lasted at most 4 years.

Instead i have 2 dogs that i have lasted 15 years.

Gevalher said...

Bien yo espero que me dure unos cuantos años más, eso si si de veras se pone mal, prefiero despacharlo y no como otros/as que los tienen hasta que su vida es un martirio.

Well, I hope he lives a few years more, but if he gets very ill, I would prefer to dispatch him instead of letting him a life that is like hell.

LESLIE said...

Pasaba a visitarte y a agradecerte la visita a mi blog. tengo q escribir en ingles tb? jajajaja. Por ahora no estoy posteando pero espero te des una vuelta en mi blog y leas los escritos q alli tengo. Yo pasaré a visitarte
Saludos.

I was passing by to visit.. and to thank you for your visit to my blog. Do I have to write in english too? hahahahaha.
As a right now, I'm not posting anything but I hope you go back to my blog and read the writings I have there. I will be visiting you.
Regards.
Leslie-tigresa

LaSconosciuta said...

Me encantan los gatos.
Tengo 5 en casa de mi madre y 8 en casa de mi abuelo.
Ninguno con tendencias suicidas, por suerte!!

Gevalher said...

Leslie: Nope, yo lo hice porque Caminante puso su comentario y lo puso en los dos idiomas, y... le seguí la corriente. El blog lo puse así -bilingue- ya que es posible que tenga una mejor audiencia y mis parientes en Gran Bretaña, tal vez me visiten y se queden un cacho a leer mis pensamientos.

LaFa: Yeap, Me gustan los felinos en general y los gatos en particular, también de niño tuve mis roces con ellos, pero nunca pusieron mi vida (o mi rostro) en serio peligro. Pero mi tía Bertha tuvo varios en su vida a los que les caí -y caigo- muy bien. Pero los de la calle, parecen tenerme una antipatía innata, o es como si presintieran que yo soy un cat-people.
El Tomasino no es suicida, lo que pasa es que esas malas palomas no se dejaron agarrar.

Gevalher said...

Ooooopsss! Cometí un error en mi comentario de respuesta, son los perros los que alguna vez pusieron mi vida -y mi cara- en peligro. Los bichos de mi tía obviamente eran perros (ella es una dog-people)

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